Técnicas de estudio que funcionan: lo que dice la ciencia
Estudiar muchas horas no garantiza aprender. Muchos estudiantes pasan noches enteras repasando apuntes para llegar al examen y descubrir que el conocimiento no quedó. La ciencia cognitiva ha identificado qué técnicas realmente funcionan, y muchas van en contra de lo que hacemos instintivamente.
El problema con releer y subrayar
Las dos técnicas más populares entre estudiantes son también dos de las menos efectivas según la investigación en psicología del aprendizaje. Generan la ilusión de dominio: el material se siente familiar, pero esa familiaridad no equivale a aprendizaje real. Si cierras el libro, ¿puedes explicar lo que acabas de leer con tus propias palabras? Si no, no lo aprendiste.
Práctica de recuperación: la técnica más poderosa
Consiste en intentar recordar información sin tener el material frente a ti. Después de estudiar un tema, cierra el libro y escribe todo lo que recuerdes. Resuelve ejercicios sin ver los ejemplos. El acto de recuperar con esfuerzo fortalece la memoria más que cualquier cantidad de relectura. Cada vez que recuperas algo con esfuerzo, esa memoria se vuelve más duradera.
El espaciado: distribuye tu estudio en el tiempo
Estudiar el mismo tema en sesiones distribuidas es mucho más efectivo que un maratón de estudio. La razón: el olvido parcial entre sesiones obliga al cerebro a trabajar para recuperar la información, lo que fortalece la memoria. Prácticamente: estudia un tema hoy, repásalo mañana, luego en tres días, luego en una semana.
La intercalación: mezcla los temas
En lugar de dominar completamente un tema antes de pasar al siguiente, intercala varios temas en cada sesión. En lugar de 30 ejercicios de derivadas seguidos de 30 de límites, haz 10 de cada tipo alternados. Se siente más difícil pero produce mejor aprendizaje porque obliga al cerebro a identificar qué tipo de problema es cada uno.
El método Feynman
El físico Richard Feynman tenía una prueba simple para saber si entendía algo: intentaba explicarlo como si se lo enseñara a un niño. Si no podía hacerlo de forma simple, significaba que no lo entendía realmente. Practica esto: después de estudiar un tema, explícaselo en voz alta a alguien o a ti mismo. Los puntos donde te atasques son exactamente los que necesitas repasar.
El sueño: el paso más olvidado
Durante el sueño, el cerebro consolida la información aprendida durante el día, transfiriéndola a la memoria a largo plazo. Sacrificar horas de sueño para estudiar más es contraproducente: reduces tu capacidad de consolidar lo que estudiaste y tu rendimiento cognitivo al día siguiente.
En el Colegio Von Neumann incluimos estos principios de aprendizaje efectivo en nuestros cursos de preparación universitaria para que aprendas más en menos tiempo.
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